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La Coctelera

Tensión entre la ONU y Hamas por el reparto de ayuda en Gaza

Artículo publicado en el diario argentino El Clarín (Fuente: Agencias)

El organismo internacional denunció que el movimiento islámico confiscó miles de mantas y alimentos destinados a unas 500 familias. Y Hamas acusó a Naciones Unidas de ayudar a grupos locales opuestos a ellos.

La polémica en torno a la distribución de la ayuda humanitaria en la castigada Franja de Gaza se desató luego de que un vocero de la ONU denunciara que la policía del movimiento islámico Hamas decomisó miles de mantas y paquetes con alimentos destinados para los residentes de ese castigado territorio.

Según afirmó Christopher Gunness, vocero de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA por sus siglas en inglés), policías de Hamas ingresaron por la fuerza en un almacén de ayuda en la ciudad de Gaza el martes por la noche y confiscaron 3.500 mantas y más de 4.000 raciones de alimentos,. El incidente fue "completamente inaceptable", afirmó el funcionario.

Según el vocero de Naciones Unidas, la ayuda estaba destinada a 500 familias, luego de que autoridades de la ONU se negaran a entregarla voluntariamente al Ministerio de Asuntos Sociales, bajo control de Hamas. Ya se habían distribuido paquetes similares de ayuda a 70.000 residentes durante las últimas dos semanas.

El ministro de Asuntos Sociales, Ahmad Kurd, no desmintió la acción policial y acusó a la ONU de ayudar a grupos locales que tienen lazos con los contrarios a Hamas.

Hamas controla la Franja de Gaza desde su violenta toma de poder en junio de 2007. Ya desde el fin de la ofensiva militar israelí, el 18 de enero, crecen las acusaciones de que el movimiento islamista se está apropiando de ayuda humanitaria destinada a la población civil. La UNRWA se niega a gestionar el reparto de la ayuda humanitaria a través del Ministerio de Bienestar controlado por Hamas.

¿México fallido?

Artículo publicado en el diario español EL PAÍS.

México ya está en la lista negra de los Estados fallidos. El Gobierno de Felipe Calderón lo niega con indignación. ¿Quién tiene la razón?.

De cuando en cuando nacen conceptos para categorizar nuevas realidades. Es el caso con Estado fallido (failed States), popularizado por el índice anual de la revista Foreign Policy. El término define a Estados que perdieron el control sobre partes del territorio, que vieron achicarse su monopolio sobre el uso legítimo de la fuerza o que son incapaces de proporcionar servicios públicos adecuados.

México ha sido colocado en esa categoría. En diciembre del 2008 fue la revista Forbes y en enero fue el Departamento de Defensa estadounidense. El Gobierno mexicano reaccionó con celeridad y Pablo Ordaz, corresponsal de EL PAÍS en México, relata como, "durante una hora y tres minutos, Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores" trató de demostrar, con "datos en la mano que, pese a su sangriento día a día, "México no es un Estado fallido" (17 de enero del 2009).

El Procurador General, Eduardo Medina Mora, también repite, con argumentos razonablemente convincentes, la versión oficial según la cual la responsabilidad la tienen los gobernantes previos que permitieron el auge del narco. De ahí surge la esperanza porque, señores y señoras, ya se inició la construcción del futuro: el Gobierno de Felipe Calderón es diferente y está triunfando pese a las apariencias. Para alzarse con la victoria requiere, eso sí, del respaldo de la comunidad internacional, y en especial de Estados Unidos. También pide, exige, implora la unidad nacional.

Quienes vivimos en México padecemos la inseguridad y, en mi caso, inicio la jornada deseando escuchar al Gobierno dar un buen parte de batalla. Luego me voy desanimando cuando observo zarandearse al Estado, cual patera en mar huracanado. Lo ningunean los narcos y los gobernadores y los grandes empresarios y hasta los vendedores ambulantes que se roban la luz... Este Gobierno sí paga las consecuencias de una herencia del pasado, pero su frivolidad lingüística, su falta de coordinación y sus contradicciones empeoran la situación.

Felipe Calderón y Barack Obama se entrevistaron el 12 de enero en Washington. Fue un encuentro discreto y sin grandes anuncios. Nada más salir de la reu-nión, Calderón informó haberle propuesto al "presidente Obama que hagamos una alianza estratégica entre nuestros gobiernos" para enfrentar problemas como el de la seguridad. ¿Es consciente Calderón de las implicaciones de una alianza estratégica? ¿Está buscando, acaso, que Washington asigne a México el estatus de Major Non-NATO Ally (Aliado principal fuera de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte) como Japón, Israel y Filipinas? Difícil que así sea porque en México no se ha discutido tal nivel de cercanía. Estamos, más bien, ante una licencia literaria para subrayar la urgencia del apoyo externo en la guerra contra el narco.

En el interior de cualquier Gobierno hay diferencias, pero corresponde al líder controlarlas. Desde que empezó la guerra dos de los principales mandos (Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, y Eduardo Medina Mora, procurador General de la República) libran un enfrentamiento sordo, mientras el titular de la Defensa Nacional contradice la línea oficial.

El jueves 27 de noviembre del 2008, el general secretario de la Defensa, Guillermo Galván Galván, desayunó en su despacho con un grupo de comunicadores. Uno de los presentes, el analista Leonardo Curzio, me sintetizó la esencia de sus comentarios: la seguridad interna del país está en riesgo grave porque el Ejército se va desgastando ante los carteles que operan en todos lados, porque no se obtiene la colaboración deseada de los gobernadores y presidentes municipales (en especial algunos del Partido Revolucionario Institucional), y porque el presidente no se lanza contra aquellos políticos que presuntamente protegen o toleran a los capos. El mensaje es creíble porque hay suficiente evidencia sobre el sometimiento del Ejecutivo a los poderes fácticos.

Uno de los casos más surrealistas es el de Elba Esther Gordillo quien está al timón, simultáneamente, de tres buques de gran calado: dirige el sindicato de profesores con un millón de miembros, controla un partido político (Nueva Alianza) que tiene un crecimiento sostenido, y acumula cargos públicos en los cuales pone y quita a sus incondicionales. Como La Maestra (así se le llama coloquialmente) fue determinante en la poco clara victoria electoral de Calderón, éste le paga el favor de diferentes maneras. En los últimos días cambió al titular de la Lotería Nacional, una dependencia con presupuesto multimillonario, porque así lo deseaba La Maestra.

¿Es México un Estado fallido? No en términos generales, porque el Estado todavía controla la mayor parte del territorio. Sin embargo, la situación se empaña cuando se piensa en ciudades e instituciones en donde la presencia del Estado es testimonial porque quienes controlan los hilos del poder son los narcos. La sensación de que marchamos hacia el precipicio se acentúa por la desorganización y la tibieza con la cual Felipe Calderón enfrenta la corrupción y la desorganización que, junto con la desigualdad y la impunidad, desangran y debilitan a la sociedad y al Estado.

Sergio Aguayo Quezada es profesor del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México.

La máxima autoridad religiosa israelí rompe relaciones con la Santa Sede

Artículo publicado en el periódico español El Mundo (Agencia EFE).

 

El Rabinato de Israel cortó todos sus lazos con la Santa Sede de forma indefinida, en protesta por una decisión del Papa Benedicto XVI de devolver a las filas de la Iglesia a un obispo lefebvriano que niega el Holocausto.

En un carta enviada a la Santa Sede por su director general, Oded Weiner, el Rabinato comunica su indignación por la rehabilitación del obispo británico Richard Williamson y suspende un encuentro judeo-cristiano programado para principios de marzo, informa hoy el diario 'Jerusalem Post'.

"Sin una disculpa pública será difícil continuar con este diálogo", dice la misiva de Weiner, filtrada antes siquiera de llegar a la Santa Sede.

El encuentro debía celebrarse entre el 2 y el 4 de marzo en Roma entre el Rabinato, organismo oficial en Israel, y la Comisión vaticana para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, que preside el cardenal Walter Casper.

En declaraciones al diario, su colega en la Comisión israelí paralela, el rabino Shear Yishuv Cohen, se mostró esperanzado de que el obispo corrija sus posturas antes de volver al diálogo interreligioso.

Williamson descartó recientemente, en una entrevista con un medio sueco, la posibilidad de que seis millones de judíos murieran a manos de los nazis durante la II Guerra Mundial, y estimó que a lo sumo se trata de "entre 200.000 y 300.000 muertos en campos de concentración, pero ninguno en cámaras de gas".

Las críticas de la Iglesia al polémico obispo han arreciado junto con la de las comunidades judías en todo el mundo, y martes la tradicionalista Fraternidad de San Pío X, a la que pertenece Williamson, se distanció de sus afirmaciones y pidió perdón al Papa por ellas.

Asimismo, prohibió al prelado que haga cualquier manifestación pública sobre temas políticos o históricos.

El pasado sábado Benedicto XVI levantó la excomunión a Williamson, y a otros tres obispos de la Fraternidad de San Pío X, buscando resolver un cisma dentro de la Iglesia de más de décadas.

Los cuatro, consagrados por el fallecido arzobispo cismático Marcel Lefebvre en 1988, estaban excomulgados por su oposición a aceptar las doctrinas de la Iglesia aprobadas en el Concilio Vaticano II.

Mientras, Williamson, se encuentra "guardando silencio" en Argentina, informaron fuentes eclesiásticas citadas hoy por la prensa local de Buenos Aires.

Un soldado ruso destinado en Osetia del Sur deserta y pide asilo en Georgia

Artículo publicado en el diario español EL PAÍS.

El sargento Alexandr Glújov escapa de noche por las insoportables condiciones en las que sirve.- Moscú asegura que ha sido secuestrado por los georgianos.

 

Alexandr Glújov, sargento de la unidad militar rusa de Alagorka, en Osetia del Sur, ha pedido asilo político en Georgia motivado por las insoportables condiciones en las que servía. Moscú ha alegado que Glújov, en realidad, fue secuestrado por los georgianos y ha exigido que el sargento sea devuelto a los militares rusos. Pero el mismo Glújov ha negado en declaraciones a la prensa el supuesto secuestro y ha afirmado que cruzó la frontera voluntariamente de noche para entregarse a los georgianos.

 

Después de la guerra de agosto entre Rusia y Georgia, que acabó con la derrota de las tropas de Tbilisi y el reconocimiento, por parte de Moscú, de la independencia de Abjazia y Osetia del Sur, la situación ha continuado tensa en la frontera de este último territorio, con esporádicos tiroteos y escaramuzas. Sin ir más lejos, ayer la misión de Observación de la Unión Europea expresó su preocupación por el tiroteo ocurrido el martes cerca de una de sus patrullas cuando cumplía sus funciones en los alrededores del puesto de control georgiano de Odzisi.

 

El ministro de Exteriores georgiano, Grigol Vashadze, ha informado hoy que se había puesto en contacto con el embajador de Suiza, que representa los intereses de Rusia después de la ruptura de relaciones diplomáticas en agosto pasado, para que éste visite a Glújov. "Le pedimos que vea al sargento Glújov y confirme que está bien y que puede hacer uso de sus derechos", ha declarado Vashadze. El ministro ha agregado que sus funcionarios telefonearon a los padres del sargento para pedirles que viajaran a Tbilisi, y ha asegurado que no entregarán a Glújov a los rusos. "En caso de devolver a este joven a Rusia, podría ser acusado de desertor y de traición a la patria, y simplemente lo pudrirían en la cárcel", ha opinado.

 

Glujóv, que cruzó la frontera surosetia-georgiana en la noche del lunes al martes, explicó en declaraciones a la prensa que hacía un mes que no se podía duchar, que prácticamente no lo alimentaban y que le daban palizas. "Pido al presidente de Georgia que me dé asilo político, ya que no puedo soportar más las penurias a las que están sometidos los soldados rusos", ha declarado Glújov a la televisión georgiana.

 

Organizaciones de derechos humanos rusas que han visitado a los soldados emplazados en Osetia del Sur han denunciado las condiciones insoportables en que sirven. Ella Poliakova, dirigente de Madres de Soldados de San Petersburgo, señala, por ejemplo, que los soldados llaman por teléfono y cuentan "cosas horribles" sobre su servicio en Osetia del Sur; aseguran que tuvieron que pasar largo tiempo sin agua en las trincheras y con muy poca comida. Sin embargo, los militares rusos no conciben que un soldado pueda pasarse al enemigo debido a las malas condiciones en las que viven.

 

El portavoz del ministerio de Defensa ruso, Alexandr Drobishevski, calificó de "provocación informativa" la noticia de que Glújov había abandonado voluntariamente su unidad y había pasado a Georgia. "Bajo presión física o moral-psicológica o bajo amenazas Glújov pudo haber dicho cualquier cosa", declaró Drobishevski, que insiste en que el sargento fue secuestrado por georgianos armados que actúan en la zona.

Sri Lanka

Artículo publicado en el periódico francés Le Monde.

 

Fuyant la guerre au Sri Lanka, des civils tamouls se réfugient dans le sud de l'Inde.

 

Fuir le Sri Lanka. Cet exil, Thiyagu en a rêvé de longues années. La vie était devenue impossible dans son village de Vavuniya, dans le nord tamoul de l'ex-île de Ceylan, théâtre de sanglants combats entre l'armée de Colombo et les forces séparatistes des Tigres de libération de l'Eelam tamoul (LTTE), qui ont perdu, dimanche 25 janvier, leur dernier bastion de Mullaitivu. "Nous voulons juste vivre en paix", souffle-t-il, le visage harassé de fatigue mais soulagé. Son rêve est devenu réalité.

 

Thiyagu et cinq membres de sa famille viennent de gagner l'Inde, laissant derrière eux une île saignée : 70 000 morts en un quart de siècle d'insurrection de la minorité tamoule pour arracher à la majorité cinghalaise un Etat indépendant dans ses bastions de l'est et du nord de l'île.

 

Au petit matin, la pauvre embarcation de Thiyagu s'est échouée sur le sable de Rameshwaran, la presqu'île du sud de l'Etat indien du Tamil Nadu qui, de son doigt pointé, frôle le Sri Lanka. Ils auront mis une petite journée pour franchir les 32 km du détroit de Palk qui sépare les deux pays. Mais il leur aura fallu une semaine de patience et de ruse, cachés dans des temples hindous et nourris par les villageois, à scruter les flots du détroit, repérer la brèche dans les incessantes patrouilles des garde-côtes sri-lankais.

 

 L'Inde, enfin. La pointe tamoule du triangle indien, surtout. Front haut et moustache dure, jupette verte nouée à la taille, Thiyagu est assis sur une chaise en plastique du commissariat de police de Rameshwaran. Les cellules sont vides, et la peinture bleu pastel est délavée. Thiyagu témoigne de son Sri Lanka natal : "Notre village est contrôlé par l'armée. Les militaires surveillent étroitement les mouvements de la population. On ne quitte quasiment plus nos maisons. On ne peut même pas sortir chercher du travail. Et quand l'armée repère des adolescents se déplaçant à l'extérieur, ils sont brutalisés, certains torturés."

La guerre civile au Sri Lanka se devine au-delà du détroit, au bout de cette mare d'eau sans profondeur, constellée d'îlots de sable. Depuis la reprise, en 2006, des affrontements entre les Tigres et l'armée sri-lankaise, le flot de réfugiés tamouls est ininterrompu.

 

Ces dernières semaines, la déroute militaire des séparatistes dans le nord du Sri Lanka, face à des soldats de Colombo remobilisés, a rendu la situation encore plus critique. "Des milliers de candidats au départ attendent le moment propice, le long de la côte septentrionale de l'île", dit un policier local. En deux ans et demi, près de 23 000 Tamouls du Sri Lanka ont franchi le détroit de Palk. L'Etat indien du Tamil Nadu les accueille au sein d'une centaine de camps, dont celui de Mandapan, à l'entrée de Rameshwaran, est le plus peuplé (7 000 personnes). Les conditions d'hébergement y sont aussi précaires que laxistes, les pensionnaires étant autorisés à sortir chercher du travail.

 

Mais pour la petite minorité de réfugiés - autour d'une centaine d'individus - identifiés par les Indiens comme affiliés aux Tigres de libération de l'Eelam tamoul (LTTE), le redoutable mouvement séparatiste, le régime est de type carcéral. Les activistes de l'organisation, considérée comme "terroriste" par New Delhi, sont confinés dans deux camps spéciaux à proximité de Chennai, le chef-lieu du Tamil Nadu. L'assassinat, en 1991, de l'ancien premier ministre Rajiv Gandhi par une combattante du LTTE a vacciné le gouvernement indien contre toute naïveté. L'heure où le Tamil Nadu hébergeait, au tournant des années 1970 et 1980, des camps d'entraînement de guérilleros tamouls est révolue.

 

SOLIDARITÉ ETHNIQUE

Tigres ou pas, Rameshwaran compatit à l'infortune des Tamouls du Sri Lanka en vertu d'une solidarité ethnique bien réelle. "Nous sommes tous tamouls. Ici, les gens éprouvent de la sympathie pour nos frères du Sri Lanka qui luttent pour leurs droits", dit Antony Raj, le président de l'association locale des pêcheurs.

 

L'affection n'exclut toutefois pas le malaise. Les habitants éprouvent parfois de l'agacement face à ces réfugiés qui louent leurs bras pour des peccadilles, infligeant une rude concurrence sur le marché du travail. Et puis, il y a la pêche rendue périlleuse par cette maudite guerre. Craignant les infiltrations, la marine du Sri Lanka tire sur toute embarcation s'aventurant en ses eaux territoriales, plus poissonneuses que les abords du Tamil Nadu. En moyenne, cinq pêcheurs tamouls indiens sont tués chaque année. Rameshwaran n'échappe pas à la terrible tempête qui gronde au-delà du détroit de Palk.

 

 

Frédéric Bobin

Venezuela

Artículo del diario español EL PAÍS.

 

 

Matar y morir por Hugo Chávez

 

 

"Bienvenidos a La Piedrita en paz. Si vienes en guerra, te combatiremos. Patria o muerte". Ni la policía ni la Guardia Nacional están autorizadas a entrar en los dominios del Grupo de Trabajo La Piedrita en el barrio 23 de Enero de Caracas, uno de los más populosos y duros de la capital venezolana, ubicado apenas a kilómetro y medio de Miraflores, el Palacio de Gobierno. Sólo en días concretos, como esta semana pasada cuando el presidente Hugo Chávez fue de visita para celebrar un acto de campaña, los combatientes de La Piedrita admiten con cierto recelo que haya en su zona otras armas distintas a las suyas, las de la Guardia de Honor presidencial. Lo hacen como una cortesía más hacia la revolución, por la que los integrantes de La Piedrita -y de otros cinco colectivos del barrio que cumplen funcionen parapoliciales- dicen estar dispuestos a morir y a matar.

 

 

"Somos un colectivo que hace trabajo social, pero también, como dijo nuestro comandante Hugo Chávez], estamos armados y dispuestos a defender esta revolución por la vía de las armas", asegura Valentín Santana, líder del grupo. La Piedrita cuenta sólo con unos 50 hombres, pero controla un área de bloques de hormigón, casas humildes y ranchos en los que viven unas 3.000 personas. Ése es también su campo de entrenamiento. Así como la policía respeta los límites de su territorio, Santana también respeta el espacio de otros "colectivos" que hacen vida en el barrio y que están tan comprometidos con el Gobierno y algunos casi tan armados como el suyo: la Coordinadora Simón Bolívar, el grupo Carapaica, el colectivo Montaraz, los Tupamaros, Alexis Vive y, en el centro de la ciudad, el partido Unidad Popular Venezolana.

 

 

El 23 de Enero es sinónimo de revolución; su nombre conmemora la caída de Marcos Pérez Jiménez -el 23 de enero de 1958-, el último dictador venezolano que durante 10 años se reeligió en el poder.

 

 

Santana admite sin reparos y con "dignidad revolucionaria" que fueron ellos quienes, a principios de esta semana, arrojaron bombas lacrimógenas contra la sede del Vaticano en Caracas y contra la residencia de Marcel Granier, director de la televisión privada RCTV. También reconoce la autoría de ataques anteriores contra el canal de noticias Globovisión, contra el Arzobispado de Caracas y contra la casa de Miguel Henrique Otero, director del diario El Nacional.

 

 

No era un secreto, tampoco. Públicamente, La Piedrita ha declarado "objetivos militares" a todos los medios de comunicación contra los que ha actuado. Santana dice, incluso, que él estaría dispuesto a llegar más allá: "Ellos están conspirando de manera abierta contra la revolución bolivariana y ya está bueno de que le falten el respeto a nuestro presidente. Y sí, son objetivos militares. Si nosotros los llegamos a pescar, ten por seguro que los vamos a ajusticiar. Si agarramos, por ejemplo, a Marcel Granier director de RCTV], lo vamos a pasar por las armas, sin vacilación lo vamos a hacer". Correrían la misma suerte el director del diario El Nacional y el director de Globovisión, si se los cruzara por la acera.

 

 

Pero desde hace 23 años, cuando fundó su grupo, Valentín Santana rara vez se mueve del barrio. "Aquí estamos en guerra, compañera", afirma. Asume que las calles, los centros comerciales, están vedados para él. Sólo sale del barrio para ir a su trabajo -vaya paradoja- como supervisor de seguridad de la Universidad Central de Venezuela (UCV), uno de los dos centros públicos de Caracas que más se ha movilizado contra el Gobierno de Hugo Chávez. Desde los años sesenta y hasta que la revolución llegó al poder, la UCV solía ser una trinchera de los grupos radicales de izquierda del 23 de Enero. Pero los tiempos han cambiado. Santana ya no comparte las causas políticas de estos estudiantes, las combate y mantiene con ellos una especie de pacto de caballeros que le permite hacer su trabajo: "Yo les he dicho: ustedes se meten conmigo, y yo les vuelo la cabeza. Yo hago mi trabajo de seguridad, si se meten conmigo, ten por seguro que no me quedo tranquilo", recalca.

 

 

El Gobierno tiene una relación ambivalente con La Piedrita. En una ocasión, el presidente Hugo Chávez les llamó "terroristas", pero la semana pasada les envió un saludo, como parte de los colectivos sociales que trabajan en la campaña por la enmienda constitucional. A propósito de los ataques con gases lacrimógenos de la última semana, el ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aisami, ha pedido que no se estigmatice a La Piedrita. En cambio, la defensora del pueblo y ex diputada del PSUV, Gabriela Ramírez, dijo que pediría al Ministerio Público que investigara los atentados y las agresiones contra marchas estudiantiles, porque cree que "las peleas electorales se ganan con votos y no con balas".

 

 

Tanto los directores de los medios como sus trabajadores ya han denunciado la amenaza de estos grupos en la Fiscalía General de la República, y desde hace un par de años están amparados por medidas cautelares de protección emitidas por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Pero eso no les ha eximido de seguir siendo un "objetivo militar". Además de las razones políticas, Santana tiene motivos personales pendientes para que sus objetivos no cambien: "Cuando hablo de matar a una persona, hablo del enemigo. Esos carajos nos obligaron a activarnos de esa manera. Los primeros cinco años de La Piedrita eran pura cosa cultural. Pero la derecha empezó a avanzar. A mí me mataron a un hijo, la derecha lo mató. Eso nos obligó a entrenarnos, a prepararnos. Y desde que me quitaron a mi hijo, una parte mía se convirtió en un monstruo".